Cuando vayan mal las cosas y la vida se ponga cuesta arriba, date una tregua y descansa, nunca te rindas.
Lucha y ama de verdad, porque no hay dificultad que el amor no pueda solventar.
No hay puerta que se resista al amor, ni herida que no cicatrice; no hay muro que con amor no se puede derribar, ni error que no se pueda redimir: con amor todo se puede superar.
No hay silencio que Dios no entienda, ni tristeza que él no sepa, no hay amor que él ignore, ni lágrimas que no valore.
Solo el amor de Dios puede abrir camino de esperanza al hombre, propenso al mal y a la amargura que habita en lo profundo de su corazón.
Un abrazo
D.G.;Zaragoza